Operación Renta 2026: quiénes están obligados a declarar según el SII
La Operación Renta 2026 ya tiene fecha en el calendario tributario y el Servicio de Impuestos Internos (SII) se prepara para recibir las declaraciones a partir de los primeros días de abril. Este proceso anual es clave tanto para empresas como para personas naturales, ya que permite informar ingresos, regularizar la situación tributaria y, en muchos casos, acceder a la esperada devolución de impuestos cuando se cumplen los requisitos establecidos por la autoridad fiscal.
Si bien hoy gran parte de la información se encuentra precargada en la plataforma del SII, existen situaciones específicas en las que declarar deja de ser una opción y pasa a ser una obligación legal. Desconocer estos criterios puede traducirse en multas, observaciones o retrasos en devoluciones. Por ello, conocer con anticipación quiénes deben cumplir con este trámite resulta fundamental para evitar inconvenientes.

De acuerdo con lo definido por el SII, deberán declarar quienes hayan percibido ingresos anuales superiores a $10.901.628,01, salvo que correspondan a sueldos provenientes de un solo empleador. También están obligadas aquellas personas que durante el año calendario anterior tuvieron más de un empleador o pagador, ya que su situación tributaria requiere una regularización adicional que no se resuelve de forma automática.
Asimismo, deben realizar la declaración los trabajadores independientes que emitieron boletas de honorarios y que desean optar a la cobertura parcial de sus cotizaciones previsionales. A este grupo se suman quienes solicitaron el Préstamo Solidario en 2020 y/o 2021, dado que en esta instancia se calculan y pagan las cuotas correspondientes, además de quienes crearon una empresa y obtuvieron ingresos por la venta de productos o la prestación de servicios.
Finalmente, es importante considerar que incluso quienes no estén obligados por las condiciones anteriores pueden realizar la Operación Renta de manera voluntaria. Esto puede resultar especialmente beneficioso para acceder a créditos y rebajas tributarias, como el beneficio por gastos en educación o el crédito por intereses de dividendos hipotecarios, que podrían traducirse en una devolución de impuestos a favor del contribuyente.