Caso Primus, calidad de auditoría y competencia: una reflexión para el mercado de auditoría externa

La reciente sanción aplicada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) a Deloitte Auditores y Consultores Limitada y a uno de sus socios, en el contexto de la auditoría de los estados financieros de Primus Capital S.A, vuelve a poner en el centro de la discusión un tema esencial para el mercado: la calidad efectiva de la auditoría externa.

De acuerdo con lo informado por la CMF, el Consejo resolvió aplicar una multa de UF 2.000 a Deloitte y de UF 1.000 a su socio responsable, por infracciones a la Ley de Mercado de Valores y a las Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas, asociadas a deficiencias en la auditoría de estados financieros de un emisor de valores de oferta pública.

Más allá del caso particular, este hecho invita a una reflexión más amplia: la calidad de una auditoría no depende únicamente del tamaño de la firma auditora, de su marca o de su pertenencia a una red internacional. Depende, principalmente, del juicio profesional aplicado, la suficiencia y pertinencia de la evidencia obtenida, la supervisión efectiva del equipo, la documentación del trabajo realizado y el escepticismo profesional ejercido durante todo el proceso.

La calidad de auditoría no se presume: se demuestra

El caso Primus ha sido abordado públicamente desde distintas perspectivas: el fraude corporativo, la responsabilidad de la administración, el rol del gobierno corporativo y la función de los auditores externos. Sin embargo, desde la mirada profesional de auditoría, el punto central es otro: cómo se diseña, ejecuta, supervisa y documenta una auditoría en áreas de riesgo significativo.

En su resolución sancionatoria, la CMF reprocha aspectos vinculados con la obtención y evaluación de evidencia de auditoría, la documentación del trabajo, la aplicación del juicio profesional y el escepticismo profesional, entre otros elementos relevantes del encargo.

Esto es especialmente importante porque la auditoría externa cumple una función pública dentro del mercado financiero. No se trata solo de emitir un informe para una sociedad auditada, sino de aportar confianza a inversionistas, acreedores, reguladores y demás usuarios de la información financiera.

Por ello, cuando se habla de calidad, no basta con revisar si una firma cuenta con metodologías globales, manuales internos o estructuras sofisticadas. La pregunta relevante es si, en el encargo concreto, existió una respuesta de auditoría adecuada a los riesgos identificados y si esa respuesta quedó debidamente respaldada en evidencia suficiente y apropiada.

El rol de las EAE PYMEs en el mercado

En Chile, las Empresas de Auditoría Externa pequeñas y medianas cumplen un rol relevante en el ecosistema profesional. Aportan competencia, cercanía, especialización, flexibilidad operativa y, en muchos casos, una participación más directa del socio responsable en las etapas críticas del trabajo.

Esto no significa afirmar que una EAE PYME sea, por definición, mejor que una firma grande. Tampoco corresponde desconocer el aporte técnico de las grandes firmas al desarrollo de la profesión. El punto es distinto: el tamaño no debe ser confundido con calidad, ni la escala con suficiencia profesional.

Una firma pequeña o mediana puede desarrollar auditorías rigurosas cuando cuenta con:

•    Socios técnicamente involucrados;
•    Planificación basada en riesgos reales;
•    Equipos adecuadamente supervisados;
•    Documentación clara y defendible;
•    Control de calidad interno efectivo;
•    Independencia de criterio; y
•    Escepticismo profesional aplicado en terreno.

La auditoría externa requiere método, experiencia y criterio. Pero también requiere cercanía con el encargo, comprensión del negocio auditado y capacidad para desafiar explicaciones de la administración cuando las circunstancias lo exigen.

Una tensión regulatoria que debe ser discutida

En paralelo a este caso, la CMF sometió a consulta pública una propuesta de Compendio Normativo aplicable a las Empresas de Auditoría Externa, junto con modificaciones a la NCG N°30, con el objetivo declarado de modernizar y sistematizar las reglas aplicables a las EAE.

La modernización normativa es necesaria y positiva. El mercado requiere auditores competentes, independientes y sujetos a estándares exigentes. Sin embargo, la discusión no debe limitarse a elevar requisitos formales. También debe considerar los efectos reales que esas exigencias generan sobre la competencia, la oferta de auditores y la proporcionalidad regulatoria.

Como se ha advertido en análisis técnicos, un aumento significativo de costos fijos, exigencias de acreditación, reportabilidad continua, trazabilidad documental y sistemas internos puede producir un efecto no deseado: fortalecer estructuralmente a las firmas con mayor escala y cerrar espacio competitivo a las EAE pequeñas y medianas técnicamente competentes.

En otras palabras, el riesgo no está en exigir calidad. El riesgo está en diseñar un marco normativo que termine confundiendo calidad con tamaño, robustez con burocracia y control profesional con cumplimiento meramente formal.

Competencia y calidad: una mirada internacional

La concentración del mercado de auditoría no es una preocupación exclusiva de Chile. En la Unión Europea, la reforma de auditoría tuvo entre sus objetivos reforzar la independencia de los auditores, mejorar la transparencia, fortalecer la supervisión y promover competencia en un mercado altamente concentrado y dominado por las Big Four.

Incluso, en otras jurisdicciones se han explorado mecanismos destinados a introducir mayores contrapesos en encargos de auditoría. Un ejemplo conocido es Francia, donde la auditoría conjunta es obligatoria para ciertas entidades listadas, precisamente como una respuesta orientada a fortalecer la calidad de auditoría, la independencia y la seguridad financiera.

Estas experiencias muestran que existen distintas formas de abordar los desafíos de calidad. No todo debe resolverse mediante mayores cargas formales para las firmas más pequeñas. También pueden considerarse mecanismos de proporcionalidad, supervisión focalizada, auditorías conjuntas, revisión de calidad efectiva, fortalecimiento de gobiernos corporativos y modelos que promuevan competencia real.

La pregunta regulatoria de fondo no debiera ser cómo restringir el mercado a quienes tienen mayor escala, sino cómo asegurar que todos los actores habilitados —grandes, medianos y pequeños— compitan bajo estándares exigentes, proporcionales y técnicamente razonables.

El desafío para Chile

El caso Primus demuestra que el mercado necesita auditorías robustas, con evidencia suficiente, documentación clara, juicio profesional y escepticismo efectivo. Pero también demuestra que la calidad no se garantiza automáticamente por el tamaño de la firma.

Por ello, el debate regulatorio debe avanzar en una dirección equilibrada. Chile necesita una supervisión exigente, pero también un mercado de auditoría competitivo, diverso y sostenible. Un sistema excesivamente concentrado puede reducir alternativas para las entidades auditadas, aumentar dependencia de pocos actores y limitar la renovación profesional del mercado.

Las EAE PYMEs no buscan menores estándares. Buscan reglas proporcionales, claras y técnicamente consistentes, que permitan competir por calidad, experiencia, especialización y compromiso profesional.

Conclusiones

La sanción en el caso Primus no debe leerse como una oportunidad para cuestionar a una firma en particular, sino como una señal para todo el mercado: la auditoría externa exige rigor, independencia, evidencia, supervisión y escepticismo profesional permanente.

Al mismo tiempo, los cambios normativos que se discuten para las EAE deben cuidar que el legítimo objetivo de elevar estándares no termine generando barreras de entrada excesivas ni consolidando aún más la concentración del mercado.

La calidad de auditoría se construye con método, criterio y responsabilidad profesional. Y en ese desafío, las firmas pequeñas y medianas también tienen mucho valor que aportar.

En Gestoria Auditores Consultores creemos en una auditoría cercana, técnica y rigurosa, orientada a entregar confianza al mercado y valor real a nuestros clientes. Somos una EAE preparada para apoyar a las organizaciones que buscan cumplir bien, fortalecer sus procesos y enfrentar sus desafíos financieros con respaldo profesional.